El doctor Ernesto Crescenti establece una íntima relación cuerpo-mente: conflictos, temores y sentimientos reprimidos pueden influir en el funcionamiento del organismo. ¿Que pasa con la celiaquía?

Situaciones de estrés, angustia o ira sostenidas en el tiempo comparten factores de riesgo, como la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo y las dietas poco saludables. En escenarios normales, el organismo emplea casi toda su energía en actividades destinadas a la modificación, reparación y creación de nuevos tejidos.

Pero en momentos de estrés todo cambia, ya que el organismo debe dirigir su energía a otros procesos y detiene los movimientos de renovación del cuerpo. Con el paso del tiempo, estas situaciones pueden funcionar como colaboradoras al desarrollo de enfermedades, entre las que se destacan: colon irritable, alergias, enfermedades de la piel, enfermedades cerebrovasculares, hipertensión arterial, jaquecas, lupus y algunos cánceres e infartos.

Es importante tener en cuenta que así sea crónico, agudo o repetitivo, los estados emocionales mencionados afectan al equilibrio general del cuerpo, lo cual puede convertirse en un desencadenante fatal para la salud.

El aspecto psicológico juega un papel fundamental en las enfermedades. El cuerpo grita lo que el alma calla.

En cada paciente, dependiendo de su personalidad, reacción y estilo de vida, la enfermedad puede evolucionar de una u otra forma y afectar a un órgano blanco determinado.

Modificar el estilo de vida es fundamental para prevenir y evitar el avance de diversas enfermedades.

En la celiaquía este órgano blanco es el aparto digestivo. En las enfermedades oncológicas aparece el trauma psíquico, que es un evento que amenaza profundamente el bienestar o la vida de un individuo.

En la mayoría de los casos, al interrogar al paciente, se llega a la conclusión de que aproximadamente tres años antes de que aparezca el tumor, esta persona vivió una situación relevante en su esfera afectiva, ya sea una perdida familiar, una separación o problemas económicos.

En las enfermedades autoinmunes, de acuerdo con la observación clínica, un gran número de los pacientes que las padecen poseen algún conflicto. El aspecto psicológico juega un papel fundamental en las enfermedades. El cuerpo grita lo que el alma calla. no resuelto o enojo con ellos mismos.

Eso crea una autoagresión, a través de la cual el sistema inmunológico se ve afectado y embiste a las células, tejidos y órganos sanos de su cuerpo por error. En estas enfermedades, el sistema inmunológico desconoce los propios componentes del organismo y los ataca con las células que están encargadas de su defensa.

En el caso de las cardiovasculares continúan siendo la primera causa de muerte en el mundo, tanto en hombres como en mujeres. Según la Organización Panamericana de la Salud en las Américas las enfermedades cardiovasculares provocan 1,9 millones de muertes al año; el cáncer, 1,1 millones; la diabetes, 260.000; y las enfermedades respiratorias crónicas, 240.000.

¿Que hacer?

La importancia de cambiar los hábitos Modificar el estilo de vida es fundamental para prevenir y evitar el avance de diversas enfermedades:

Vivir más tranquilos: hacer pequeños cortes en la rutina y descansar ocho horas diarias.

Mantener una dieta balanceada: comer más frutas y verduras, limitar el consumo de sal, evitar las grasas trans, los azúcares, el alcohol y el tabaco.

Hacer ejercicio: se recomienda hacer ejercicio aeróbico al menos tres veces a la semana.

Reírse más y enamorarse: Los momentos de felicidad, la risa y en especial el enamoramiento, producen más “microreparadores” y “micro-rejuvenecedores” que mejoran el nivel de vida.

Identificar situaciones que provoquen estrés y evitarlas.

• Estar satisfecho en el área laboral.

• Buscar actividades de distensión. El cansancio, los nervios y los problemas cotidianos pueden jugar una mala pasada a nuestra salud y desembocar en diversas enfermedades. Si bien en momentos de estrés es difícil mantener un equilibrio adecuado, hay que recordar que la salud es un bien preciado y debemos reconocer su valor antes de perderla.

El cuerpo habla y no debemos pasar por alto los indicios que otorga.

Artículos Relacionados
Comentarios