Soy celíaco… Y ahora?
¿Tengo que hacer dieta toda la vida?
¿Sólo hasta que me sienta mejor?
¿Hay alguna medicación para curarme?
Múltiples son los interrogantes que surgen cuando se recibe la noticia de tener alguna enfermedad. Esto quizá se vea potenciado cuando el diagnóstico que recibimos es de Enfermedad celíaca ya que si bien hoy en día hay mucha más información que hace algunos años atrás, es largo el camino por recorrer aún, para que la población general sepa de lo que estamos hablando.
Cuando ya se han realizado todos los estudios correspondientes y el médico informa que se está frente a una Celiaquía, nada mejor que comenzar cuanto antes con el único tratamiento existente hasta el momento que es la “Dieta libre de Prolaminas Tóxicas” o también llamada “Dieta sin Gluten” o “Dieta sin TACC”.
Es necesario que éste sea guiado por un especialista en Nutrición quien dará las pautas necesarias y elaborará un plan de alimentación contemplando las necesidades particulares de cada persona. Si bien el pilar fundamental del tratamiento será la eliminación de por vida de todos los alimentos o productos alimenticios que contengan Trigo, Avena, Cebada y Centeno aún en mínimas cantidades; también el plan de alimentación se deberá basar en el resto de características generales de la persona teniendo en cuenta su edad, sexo, actividad, otras enfermedades o síntomas y sus gustos personales en cuanto a los alimentos.
El objetivo será que el intestino de esa persona celíaca se normalice, comience a absorber adecuadamente los nutrientes y que se logre un óptimo estado nutricional.
La alimentación deberá aportar todo lo que el cuerpo necesita y sobre todo reponer lo que no ha estado recibiendo adecuadamente quizá por muchos años debido a la mala absorción característica de esta enfermedad.
Será necesario que el celíaco tome conciencia de la importancia del cumplimiento estricto de la dieta para evitar los riesgos que puedan aparecer por no llevarla a cabo.
La organización en la compra de alimentos, guiada por los listados de productos aptos elaborados por las asociaciones de celíacos, resulta un paso fundamental. Todo alimento que el celíaco ingiera debe estar avalado por estas entidades.
Resulta de mucha utilidad realizar una planificación en lo que respecta a las comidas.
Donde se realizarán, si será necesario llevar vianda con productos aptos, si venden marcas permitidas en el lugar donde concurrimos, si se dispone de algún plato libre de gluten en el caso de comer en algún restaurant; etc.
Es sumamente valioso dar a conocer a las personas allegadas al celíaco, con las que comparte espacios y actividades; de qué se trata esta condición de celiaquía y la importancia de ingerir solamente productos de marcas permitidas o libres de gluten. Esto cobra importancia sobre todo cuando se trata de niños y adolescentes para lo cual es necesaria la información a maestros, profesores, grupo de amigos; etc.
La forma de manipulación de los alimentos es algo que se deberá tener muy en cuenta. De nada sirve elegir los productos aptos si luego se ponen en contacto con otros que contienen gluten. Se produce la denominada “contaminación cruzada”. Por eso los utensillos a utilizar deberán someterse a una puntillosa higiene.
El saber adaptarse a esta nueva situación, como a toda cambio a la que la vida nos enfrenta, siempre facilita el camino.
La existencia de un tratamiento sencillo como lo es la dieta a base de alimentos aptos y el reemplazo de algunos cereales por otros, deber ser un aliciente para toda persona celíaca. Sobre todo cuando las mejorías corporales, especialmente para todos aquellos que padecían síntomas, se empiezan a ver al poco tiempo de iniciado el tratamiento.
Lic. en Nutrición Laura Marcela González (Celíaca)
Consultorio Particular 15-5837-1472 - Lalyg2002@yahoo.com.ar
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