Por qué un encuentro latinoamericano
Si bien parece que la enfermedad celíaca (EC) reconoce como
continente madre a Europa, donde quiera que haya un europeo
semillando poblaciones y tierras habrá celíacos. Digo
semillando poblaciones, porque el llamado “Descubrimiento”
de América fue verdaderamente una conquista: la conquista
de las tierras y de las mujeres americanas nativas.
En América toda se cruza un pueblo asiático que llegó
hace 15 mil años caminando por el congelado canal Bering y
poblándolo hasta Tierra del Fuego con otro pueblo que llegó
atravesando el océano Atlántico desde 1492 en adelante.
Fue así que españoles, portugueses, ingleses, franceses y holandeses,
llegaron con su espada, con su Biblia, con sus cultivos
(trigo) y con sus genes (DQ2) a conquistar tierras... y mujeres.
Es por esta razón que América tiene una gran cantidad
de personas celíacas, casi independientemente de las etnias.
Es por esta razón que resultaba necesario un encuentro latinoamericano
que tratara este tema en la forma que lo hizo.
Algunas conclusiones
Tuvimos el privilegio de contar con destacados investigadores
de la EC, como Eduardo Arranz y José Antonio Garrote, de España;
Carolina Ciacci, de Italia, y Alessio Fassano, de Estados
Unidos, quienes nos deleitaron con sus conocimientos en biología
molecular y en el rol de la inmunidad en la EC. También
fue un privilegio escuchar a Magdalena Araya y Silvia Crochet,
de Chile; Ulysses Fagundes Neto, del Brasil, y Elena Trucco, del
Uruguay, entre otros.
Un párrafo especial merecen los que desde acá organizaron
este magno evento: los doctores Julio Bai y Eduardo
Mauriño, quienes contaron con el apoyo de Andrea González, Emilia Sugai, Fernando Chirdo, Juan Carlos Gómez y María
del Carmen Tocca, todos destacadísimos profesionales e investigadores
de la EC de nuestro medio.
Todo perfecto. Tal vez una sola cosa habría aportado yo si
hubiera podido opinar en la organización. Habría convocado
a la Asociación Celíaca Argentina, fundada en 1978 y pionera
en América toda según consta en actas y registros rubricados,
y al grupo que se abre de ella en 1985, que se denominó
Asistencia al Celíaco Argentino. Les hubiera dicho: “La EC es
muy importante y ustedes comparten un 95% de objetivos
comunes y tienen apenas un 5% de diferencias. En este evento
quiero que estén con sus mejores galas en homenaje a la
EC y al 95% de causas en común. El 5% restante lo guardan
hasta que termine el Simposio y quédense tranquilas, porque
yo soy de los que creen que si todos piensan lo mismo, nadie
piensa. No me extraña que tengan diferencias, lejos de ello
me alegra que así sea, pero acá estarán con identidad propia
pero por las causas comunes. Suerte, y las necesitamos”.
Sólo eso faltó. Las cosas no pasan solas. Hay que hacerlas
pasar.
Dr. Eduardo Cueto Rua
Jefe de Servicio de Gastroenterología del Hospital de Niños de La Plata.
Profesor Adjunto de la cátedra “A” de Pediatría de la Facultad de Medicina de la UNLP.
Fundador de la Asociación Celíaca Argentina.
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