Bernardo Ordiz, Arranz y Garrote trabajan en genética y técnicas
de diagnósticos, junto a clínicos y gastroenterólogos,
en los dos hospitales universitarios de Valladolid, España. La
enfermedad celíaca (EC) es una
de sus principales ocupaciones.
“Nuestra labor es la docencia
en medicina –anticipa Eduardo
Arranz, y presenta a sus compañeros-:
José Antonio trabaja
en la unidad de investigación
de un hospital clínico, y David,
en el laboratorio. Ellos son la
energía que hay detrás”.
¿Qué les pareció, en líneas
generales, este simposio? “Nos pareció estupendo -expresa
Arranz sin dudar-: La gente que
trabaja en la Argentina en EC es muy competente. Por eso, es
fundamental la organización de este tipo de encuentros para
establecer relaciones, porque es gente con la que estaríamos
encantados de trabajar.”
¿Hay alguna novedad en cuanto al tratamiento de la EC? “El tratamiento siempre va a ser no ingerir gluten -enfatiza
Garrote-. Pero podemos suavizar ese tratamiento, de manera
que los celíacos no tengan que preocuparse por si hay una
pequeña contaminación o si un día se han equivocado. Queremos
lograr que tengan una vida más sencilla, pero el tratamiento
no va a ser tomar una pastilla y después comer tres
panes.” Arranz ejemplifi ca: “Hablamos de tratamientos complementarios
o suplementarios a la dieta simple. Es decir, si el
gluten es la proteína tóxica, evitémosla. Pero no es bueno estar
obsesionados en situaciones particulares como, por ejemplo,
un viaje. Y en ese momento, ese tratamiento (futuro) podra ser efi caz como complemento a la dieta libre de gluten. Pero
no hay que confundir complemento con reemplazo”.
¿Y sobre qué pistas están
investigando? “A nosotros nos interesa
saber qué ocurre en el intestino
una vez que el gluten
ha llegado allí”, indica
Arranz, y Bernardo Ordiz
completa la idea: “Lo que
estamos viendo es que los
nuevos conocimientos en
torno a la respuesta innata
al gluten son los más novedosos.
Tradicionalmente,
asumimos que el gluten es
sólo una proteína tóxica
en los pacientes celíacos. Lo que estamos viendo es que hay
dos tipos de respuesta inmunológica: una primaria, o innata,
que se dispara en un primer momento, y una más tardía, o
adaptativa, que es la que verdaderamente produce la lesión
celíaca. En los últimos años, lo que se ha visto es que ese
primer paso era imprescindible para que se desencadenase la
EC. Y nosotros no entendíamos por qué ese gatillamiento era
específi co de los celíacos si no había ningún factor diferencial.
Lo que estamos tratando de demostrar es que el gluten es una
proteína altamente tóxica, capaz de inducir pequeñas modifi caciones
moleculares en todas las personas, sean o no celíacos”.
¿Qué implicaría que el gluten sea una proteína tóxica que no
sólo puede afectar a los celíacos? “Parece que la gliadina es capaz de hacer su daño tóxico en
todos los intestinos -explica Bernardo Ordiz- y que, por mecanismos
en los que estamos trabajando, el paciente celíaco tiene un menor umbral de respuesta, es decir, es más predispuesto
a que esa pequeña lesión le desencadene, secundariamente,
la infl amación de la mucosa intestinal.” Garrote aclara el concepto:
“Si bien es un hallazgo muy importante poder ver que
todos, en cierto modo, tenemos una reactividad a la gliadina,
no debemos sacarlo de contexto. Sería una sustancia extraña
de las tantas que llegan al intestino, y el intestino normal está
preparado para reaccionar frente a eso. El problema es que en
los celíacos no se detiene la reacción. Esa es la diferencia. Y
queremos observar por qué los mecanismos de control no se
activan. En eso estamos trabajando”.
Siempre se dijo que el celíaco responde a la gliadina y el no
celíaco, no. ¿No es así, entonces? “No: todo el mundo responde a la gliadina -enfatiza Bernardo
Ordiz-. La diferencia es que el celíaco
tiene un menor umbral de
respuesta y el grado de respuesta
es mucho mayor.” Arranz agrega:
“Uno de los intereses de nuestro
laboratorio es poder identifi car,
desde el punto de vista molecular,
qué tiene de diferente (si es que es
así) el intestino del celíaco. Desde
el punto de vista diagnóstico, es
muy importante saber que podemos
tomar una pieza de intestino
y advertir si ese individuo puede
o no desarrollar la EC, porque el
diagnóstico se realiza siempre
después de que el paciente haya
ingerido gluten. No somos aún
capaces de ver ninguna diferencia
entre los pacientes celiacos en
dieta y los no celiacos”.
Diagnóstico, tratamiento y
asociaciones en España En España, ¿cómo llega el paciente al consultorio y cómo
sigue el tratamiento?
“Allí, como en la mayoría de los países -responde Garrotehoy,
la EC se diagnostica en dos puntos. La EC que se diagnostica
en pediatría, aparece con un planteamiento más o
menos clásico, aunque más suave que antes (ya no aparecen
los niños con las barrigas hinchadas), pero sigue dándose
una presentación típica, clásica (con diarreas, alteraciones del
crecimiento, poco después de introducirles el gluten, lo que
ocurre entre los seis meses y el año de edad). En nuestra zona,
como hay larga tradición con la EC, se introduce antes, a eso
de los cuatro meses. Los pediatras llegaron a la conclusión de
que era preferible no enmascarar la EC; es decir, no recomiendan recomiendan
que se retrase la ingesta del gluten porque, de ese modo,
los síntomas podrían pasar inadvertidos en ese período.”
¿El adolescente celíaco constituye un caso especial? “Ante todo, es fundamental no tratar al adolescente como un
problema especial, sino como un adolescente –sugiere Garrote,
y analiza-: Aquellos que comenzaron con el tratamiento en
la infancia, no deberían tener mayores problemas durante la
adolescencia, porque la intolerancia al gluten ya forma parte
de su vida. El gluten no le llama la atención a aquel que nunca
lo ha probado. Lo problemático, en cambio, resulta quitar el
gluten cuando el joven ya estaba habituado a él.”
¿Y qué particularidades tiene la EC en el adulto? “La EC del adulto hace poco no existía o era una rareza
-continúa Garrote-: Allí las manifestaciones
gastrointestinales
siguen dominando pero de una
manera mucho más tenue. Se
llegan a tomar como parte de
la peculiaridad del individuo.
Y hay aproximadamente un
tercio que no sabemos si llamarlas
EC o sensibilidades al
gluten. Pero todos estos cuadros
responden a la dieta libre
de gluten, aunque no cumplan
con los marcadores típicos. En
los adultos, la serología no es
aquella panacea que resulta
para los niños, donde es uno
de los mejores marcadores de
la medicina. Ninguna otra enfermedad
tiene una sensibilidad
de alrededor del 95% o más. En
los adultos, esas cifras no se cumplen. Por eso, cuanto más diagnostiquemos
en la infancia, los que pasen esa criba van a tener
menos factores típicos para llegar a ese umbral, tanto genéticos
como de otro tipo.”
¿Cómo se complementan el trabajo del médico y el de las
asociaciones de ayuda al celíaco? “El trabajo del médico, en España, fi naliza con el diagnóstico
-responde Bernardo Ordiz-: Luego, las asociaciones de celíacos
son las encargadas de explicar e informar al paciente. Y tienen
un arduo trabajo, ya que el diagnóstico puede resultar muy traumático
(algunos médicos suelen hablar de una enfermedad
crónica pero, aunque se trate de una intolerancia de por vida,
no conviene hablar de enfermedad crónica porque suena mucho
más fuerte). En defi nitiva, no es el fi n del mundo. Sólo se trata de
cambiar un poco los hábitos y buscar grupos de contención.”
| Habituado desde pequeño |
| David Bernardo Ordiz es biólogo, tiene 26 años, y le
diagnosticaron la EC al año y medio o dos años de
edad: “Eso lo sabe mi madre, que es la que se acuerda
de esas cosas”, confi esa. Y recuerda su experiencia:
“A mis padres les resultó muy duro, porque en España,
entonces, apenas se conocía la EC, había pocos celíacos
diagnosticados y las asociaciones aún no estaban
funcionando. Yo me acordaba que de pequeño había
estado muy mal. Por eso, cuando mis padres me decían
que no podía comer esto o aquello, yo sabía que no
era un castigo. Ya a los siete años leía las etiquetas
de los alimentos para saber si podía comerlos. Esos
pequeños gestos hacen que durante la adolescencia
ya estés más acostumbrado, ya que la dieta libre de
gluten forma parte de tus hábitos de vida”. |
Alejo Rodríguez de Fraga
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