¿A qué edad te descubrieron la enfermedad celíaca?
Me enteré que era celíaca dos días antes de cumplir los 17, así
que pase un excelente cumpleaños (risas). Necesitaba saber qué
era lo que le pasaba a mi organismo, ya que me sentía muy mal.
¿Cómo reaccionaste?
Imaginate, ni sabía lo que era. Fue todo muy raro: hacía mucho
tiempo que me sentía mal, descompuesta, decaída, con
bajo peso, anémica. Cuando mi médico me dijo que era celiaca
no entendía nada. Me explicó que no podía comer nada
que tuviera harina, que era de por vida y demás… Ser celíaca
cambió mi vida por completo.
¿Comenzaste a hacer la dieta sin TACC o continuaste comiendo lo prohibido para los celíacos?
Cuando me enteré que era celíaca, comencé con la dieta estricta,
como tiene que ser. Ya hace casi cuatro años que sé
que soy celíaca, y la llevo: me acostumbré a ser así.
¿Tu familia cómo reaccionó ante la noticia?
Mi familia se sorprendió. Vivo con mi mamá, ella se lo toma
bastante bien, ya que es la que hoy come como si fuera celíaca
aunque no lo sea. El resto de mi familia, en cambio, aun hasta
hoy, a veces se tildan porque no saben qué darme cuando los
visito (risas). En verdad se asustaron un poco, tenían temor deque me sucediera algo. Es normal. Pero más se sorprendieron
cuando les comenté que el médico me había dicho que era
algo genético: se miraron entre ellos (risas).
¿Te costó mucho adaptarte?
Como me sentía muy mal de salud cuando me enteré de que
tenia intolerancia al gluten, no me costó mucho. Quizás saber
que se trataba de esta enfermedad y no de otra más grave me
tranquilizó bastante. Hoy que ya pasaron casi cuatro años se
me hace difícil. Debo reconocer que, a veces, cuesta un poco.
¿Te acercaste a alguna institución para informarte sobre la enfermedad celíaca y sobre los productos aptos para tu consumo?
Como primera instancia me acerqué a Desarrollo Social de Florencio
Varela. Allí se realizan las reuniones para celíacos, pero
mucho no me ayudaron. Y allí me enteré sobre las reuniones
organizadas en La Plata por la Asociación Celíaca Argentina,
donde sí me ayudaron muchísimo a resolver las dudas que tenia.
Me di cuenta que había más celíacos como yo. Está bueno
saber que hay gente que comparte con vos tu estilo de vida.
¿Hacés la dieta sin transgresiones?
La dieta es pura y exclusivamente sin gluten, aunque una porción
de torta me tiente mucho (risas).
¿Cómo te manejás cuando tenés un cumpleaños o una reunión fuera de tu casa?
Cuando tenía un cumpleaños, congreso, campamento o salida,
no llevaba nada y, por lo tanto, no comía. Ahora que vivo
fuera de mi casa, me acostumbré a llevar la viandita, no me
queda otra: voy con la vianda para todos lados.
Cuando salís a bailar o concurrís a un pub, ¿te dan ganas de beber cerveza, speed y otros tragos que no son aptos?
No. Cuando salgo, no tengo ganas de tomar. Antes de enterarme
de que soy celíaca no consumía nada de eso, así que ahora no me
modifica en nada. Al contrario: creo que debería haber más bebidas
prohibidas para los celíacos, así los jóvenes no toman tanto.
¿Qué consejo le darías a un adolescente recién diagnosticado?
Bueno, no es la muerte de nadie ser celíaco: sos igual al resto
con la diferencia de que no comés gluten. Podés trabajar, estudiar,
salir, y tener tus amigos y tu familia. Tenemos una vida
sana, eso es lo importante. Ser celíaco nos enoja, a veces, y
hasta nos preguntamos por qué nos sucede justo a nosotros.
Pero hay que pensar que, lamentablemente, hay personas que
sufren mucho más. Se puede vivir y ser feliz. A un adolescente
recién diagnosticado le recomendaría que haga la dieta y que
no piense que un poquito no hace nada. Que se cuide.
Entrevista de Lucila Bodega Duckwitz
Celíaca y estudiante de periodismo
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