Entre 1973 y 1976 trabajé al ritmo que Toccalino imponía. La penosa enfermedad que padeció el inolvidable maestro no hizo más que aumentar su fuerza laboral. Por entonces, le manifesté mi necesidad de regresar a La Plata. “No es problema -me alentó-, vaya y haga el consultorio de gastroenterología, planifi quemos su retorno y termine su tesis de doctorado. No abandone los análisis estadísticos y no afl oje.” Era el mandato.
(Fragmento del capítulo anterior.)
Había aprendido con mi maestro Horacio Toccalino, en el Hospital Posadas, que los gastroenterólogos debíamos ser los encargados de seleccionar a los pacientes para realizar biopsias, y que con el uso de normas que incluían los estudios de absorción, las biopsias casi se indicaban solas. Había aprendido en el “codo del quinto piso” del Posadas a hacer biopsias de intestino delgado, sondeos duodenales, examen directo del líquido duodenal, y a preparar el material para hacer disacaridasas intestinales, entre otras tareas.
En el Hospital Posadas, era obligatorio el uso de normas de procedimientos. Yo había aprendido esa conducta y esa metodología, y no podía (ni quería) trabajar de otra manera. En poco tiempo, adapté las normas de gastroenterología del Hospital Posadas a nuestro consultorio del Hospital de Niños de La Plata (Hospital Ludovica), y discutía las indicaciones con la seguridad que me habían enseñado Toccalino y su grupo. Hacíamos consultorio externo e inter-consultas guiados por una norma de atención y procedi-mientos, completábamos planillas de diarreas crónicas, constipación, dolor abdominal recurrente, hepatitis crónica, hemorragias digestivas y comenzábamos a normatizar el emergente problema del refl ujo gastro- esofágico. Jorge Donatone, que había estado en el Hospital Ludovica, sabía que ese era el modo de trabajar y lo retomó inmediatamente.
En 1976, estando ya en La Plata, recordaba que, una vez por semana, Toccalino atendía celíacos. En más de una oportunidad, acompañé a una madre hasta la salida del hospital y le manifesté mi admiración por el espíritu que ella tenía.
También le comenté qué bueno hubiera sido que ella hablara con una madre que acababa de salir llorando. Cuando regresé al Hospital de Niños de La Plata, Jorge Donatone había acumulado cuarenta y cinco pacientes celíacos, entre 1970 y 1976. Durante ese período, las biopsias de intestino en nuestro hospital las había realizado el doctor Francisco “Chipo” Húngaro, mientras que los primeros preparados histopato-lógicos los había evaluado el doctor Denis Pawlow. Dr. Eduardo Cueto Rua Jefe de Servicio de Gastroenterología del Hospital de Niños de La Plata. Profesor Adjunto de la cátedra “A” de Pediatría de la Facultad de Medicina de la UNLP. Fundador de la Asocia-ción Celíaca Argentina. En este capítulo, el Dr. Eduardo Cueto Rua transmite sus experiencias junto a los primeros celíacos diagnosticados en el Hospital de Niños de La Plata, durante los años setenta. DR. E. CUETO RUA.
Hacia 1980, ya teníamos 139 pacientes. Contábamos entonces con dos cápsulas de Watson que nos había conseguido el doctor Roberto Silver, enviadas por el doctor Henri L. Vis, de Bélgica, quien, durante un viaje por La Plata, en 1970, en un pase de Sala, dijo: ¡Cuántos celíacos hay aquí! La respuesta fue que eran desnutridos calórico proteicos con un fuerte componente social. El tiempo le dio la razón a Vis. Cuando tuvimos los primeros cien niños celíacos diagnosticados, comuniqué, en colaboración con Ricardo Drut, Jorge Donatone, Graciela Pecotche, Ricardo Ben y Zulma Santucci, los siguientes trabajos:
1) Biopsia peroral de yeyuno. Su valor diagnóstico en el Síndrome de Mala Absorción en la Infancia (Presentado en las Jornadas Argentinas de Patología de 1980).
2) El valor de la biopsia y las pruebas de laboratorio en el Síndrome de Mala Absorción.
3) La Enfermedad Celíaca como causa de Baja Talla en niños de edad escolar.
4) El estudio de dos niños prepúberes con retraso pondoestatural. Metodología diagnóstica.
5) El motivo de consulta y las observaciones clínicas en 100 pacientes con Síndrome de Mala Absorción.
Todos, trabajos presentados en la Sesión Científi ca de la Sociedad Argentina de Pediatría, fi lial La Plata, realizada el 10 de diciembre de 1980. Para el Hospital de Niños de La Plata, realmente habíamos nacido como consultorio de gastroenterología, con o sin papeles que lo reconocieran. Ampliaba esta actividad como Ayudante Diplomado de la Cátedra “A” de Pediatría, donde trabajaba desde 1972, y contaba con el apoyo y reconocimiento del doctor Julio Mazza, titular de la cátedra y, también, padrino de mi tesis de doctorado.
Con el trabajo de investigación de la tesis, había buscado determinar, por sugerencia de Toccalino, los valores normales de sodio, potasio, cloro, agua, residuo seco, anión orgánico, grasas y nitrógeno en materia fecal de niños sanos menores de 2 años y 6 meses. Así fue que, el 4 de julio de 1977, presenté el trabajo y obtuve el título de doctor en Medicina.
Fuente: Libro “Todo es Historia”
Dr. Eduardo Cueto Rua
Jefe de Servicio de Gastroenterología del Hospital de Niños
de La Plata.
Profesor Adjunto de la cátedra “A” de Pediatría de la Facultad
de Medicina de la UNLP.
Fundador de la Asociación Celíaca Argentina.
[subir]
|