Día a día ingerimos líquidos cuando tenemos sed. Pero, el acto de beber no necesariamente está relacionado con una necesidad fisiológica, que puede ser motivado por un hábito, un gusto, algo rutinario, el deseo de calentarse o enfriarse en diferentes épocas del año.

La ingesta de agua es usual en forma de infusiones, como café, te o mate.

Es normal consumir líquidos inmediatamente antes o durante una comida. Esto se hace para calmar la sed lo más rápido posible ya que los líquidos ocupan lugar en el estómago. Por lo tanto, este mecanismo es bueno a la hora de bajar de peso.

 

Un dato para tener en cuenta es la excesiva cantidad de agua que muchas personas beben pensando que es beneficioso para la salud, cuando en realidad los excesos son malos.

La deshidratación es un tema importante al que debemos estar atentos:

¿Cuándo se considera deshidratación?

Es cuando la pérdida de agua corporal pasa el 3 por ciento. Los síntomas son: sed intensa, hambre, náuseas, sueño, mareos, dolor de cabeza y fatiga, entre otros. Puede ocurrir en muchas situaciones, pero las más frecuentes son la actividad física intensa en días de calor, las enfermedades gastrointestinales y lo que les sucede a las personas añosas, por disminuir o perder naturalmente el reflejo de la sed. Son situaciones muy delicadas y requieren ser tratadas inmediatamente. Debemos estar atentos a indicadores que habitualmente son orinar con menor frecuencia y de color oscuro, tener la boca seca y sentir mareos.

 

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