Seguimos con este tema de la Sensibilidad al gluten, con las opiniones de dos referentes argentinas de la investigación en enfermedades digestivas, las doctoras Elena Verdú y María Inés Pinto Sánchez, que se encuentran en Canadá, brindan sus impresiones sobre la sensibilidad al gluten no celíaca –o sensibilidad al gluten “a secas”–, y sobre cómo responden quienes la padecen al realizar la dieta.

Investigación clínica sobre la Sensibilidad al gluten.

Actualmente, la doctora Pinto Sánchez se encuentra coordinando un estudio que se inició en la Universidad McMaster de Canadá, liderado por los doctores P. Bercik y Elena Verdú, en colaboración con Julio César Bai, médico del Hospital de Gastroenterología “Dr. Carlos Bonorino Udaondo”, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Esta investigación clínica consiste en el estudio de pacientes con diagnóstico de sensibilidad al gluten, en quienes la EC ha sido descartada. “Consideramos pacientes con evidencia de algún tipo de reacción al gluten, ya sea por medio de anticuerpos en sangre, biopsia de intestino normal o con signos mínimos de inflamación. Estos realizaron durante un mes una dieta libre de gluten y, sobre esa base, analizamos diferentes aspectos que podrían explicar la mejoría de síntomas, incluyendo estudios de motilidad (movimientos del estómago, intestino delgado y colon), así como también otros factores relacionados con inflamación o bacterias intestinales. Los resultados serán comparados con una población de voluntarios sanos”, comentó Pinto Sánchez.

Durante el Congreso Argentino de Gastroenterología y Endoscopía Digestiva GASTRO Bs. As., se presentaron resultados de los primeros doce pacientes, quienes luego de la dieta sin gluten mostraron mejoría en cuanto a síntomas gastrointestinales, asociado a cambios en movimientos de estómago y colon.

“En este momento, nos encontramos reclutando pacientes con expectativas de finalizar la investigación a fin de año y evaluar si estos resultados se confirman en un mayor grupo de personas”, sumó Pinto Sánchez

Más sobre la sensibilidad al gluten

La SGNC es uno más de los trastornos relacionados con la ingesta de esta proteína. Su  característica es que presenta síntomas muy similares a la EC tanto en frecuencia como en intensidad, sobre todo en el caso de los gastrointestinales (dolor abdominal, hinchazón, estreñimiento y diarrea).

Otra similitud con la EC es que la sensibilidad al gluten, que también suele confundirse al momento de realizar el diagnóstico con el síndrome de intestino irritable (SII), puede dar dolor de cabeza o muscular, eczema, alergia en la piel, depresión y anemia, entre otros síntomas no gastrointestinales.

Como ya fue dicho, no existe ni un marcador de diagnóstico adecuado para identificar quienes son sensibles al gluten, así como tampoco se conoce la historia natural de esta condición. Tampoco se cuenta con un examen específico para detectarla. Por eso, el diagnóstico se realiza basándose en la clínica y en el historial médico del paciente.

Aunque no hay referencias locales sobre su prevalencia, en Estados Unidos se sabe que el 0,6% de la población sigue una dieta libre de gluten sin ser celíaco, fundamentalmente debido a la presencia de molestias reiteradas.

La dieta baja en FODMAPs Al ritmo de la SGNC, también cobró popularidad en los últimos años la dieta baja en FODMAPs, es decir sin oligosacáridos fermentables, disacáridos, monosacáridos y polioles, que parece dar muy buenos resultados en los pacientes con  sensibilidad al gluten.

Se trata de una forma de alimentación que elimina determinados  alimentos que tienen una elevada cantidad de elementos fermentables, como los hidratos de carbono de cadena corta. Su éxito, tanto en estos pacientes como en los diagnosticados con SII, fue destacado por la doctora Andrea González, jefa del Departamento de Alimentación del Hospital de Gastroenterología “Dr. Carlos Bonorino Udaondo”, durante el mencionado Congreso GASTRO.

¿Por qué los pacientes mejoran?

Dado que las personas con sensibilidad al gluten no celíaca no padecen la enfermedad, una de las preguntas que subyace es por qué mejoran.

“Aunque tenemos que esperar a tener los resultados finales, creemos que  mecanismos inflamatorios, cambios en los niveles de determinadas bacterias intestinales y alteraciones en la dieta en general son signos que pueden asociarse a la mejoría de síntomas en los pacientes no celíacos con sensibilidad al gluten en respuesta a la dieta”, esgrimieron las especialistas.

“Lo que sí sabemos –continuaron– es que los trastornos derivados de movimientos de estómago, intestino delgado y colon fueron reportados en pacientes con enfermedad celíaca pero no en la población con sensibilidad al gluten”

Entonces, ¿vamos hacia un mundo gluten free?

“Sin lugar a dudas, si vamos hacia un mundo libre de gluten es una pregunta difícil de  contestar, ya que aún desconocemos si todas las reacciones no celíacas experimentadas por pacientes al consumir productos derivados del trigo, la cebada y el centeno realmente se deben al gluten en sí. Ocurre que hay otros componentes en estos granos que podrían desencadenar reacciones inmunológicas y producir síntomas”, manifestaron “Además, la mayoría de las personas que consumen estos cereales (que son importantísimos en una buena nutrición) no experimentan ningún síntoma, por lo que una sociedad sin trigo o gluten no es exactamente el camino a seguir.

Lo que necesitamos es estudiar las poblaciones de pacientes que refieren síntomas al ingerir estos productos y encontrar marcadores que permitan identificar los componentes específicos en la dieta que los producen”, finalizaron las integrantes de la Universidad McMaster.

 

Seguramente tendremos más información e investigaciones sobre este tema. Si no leíste la primera parte, aquí la compartimos: Sensibilidad al Gluten y Dieta. Primera Parte

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