Así lo expresó Flavia Luppi. Ella es chef y a los 36 años los médicos le detectaron que tenía celiaquía. Cambió su manera de comer y le ganó al cansancio físico y otros problemas. Hoy da cursos gratuitos de cocina en el hospital Posadas, el lugar donde asegura “le salvaron la vida”

 

La diabetes y la celiaquía son dos enfermedades autoinmunes que comparten partes del genoma humano. Por eso, a los diabéticos se les realizan controles de rutina para descartar celiaquía y viceversa.

Las principales manifestaciones clínicas de la diabetes son: pérdida abrupta de peso, boca seca, sed inusual, constante necesidad de orinar (poliuria), hambre extremo, mareos, cansancio e irritabilidad. El tratamiento es lograr un equilibrio entre la medicación, la actividad física y la dieta con un apoyo psicológico y muchas ganas de sentirse bien. Cuando los médicos observan los síntomas en el paciente le hacen un examen de glucemia: si los valores dan por arriba de los 100 mg/l se confirma el diagnóstico.

“Cuando cumplí 11 años, presentaba todos esos síntomas, pero en mi familia no sabíamos nada sobre esta enfermedad, así que terminé internada en el Hospital Posadas, donde me salvaron la vida”, contó Flavia Luppi, en una charla con Celi&co.

A los 36 años descubrí que también era celíaca, lo cual para mí fue una bendición. Pasé más de veinte años sin saber que era celíaca, sin poder regular mis controles de azúcar en sangre por la mala absorción de nutrientes, con problemas en la piel, con dolores de cabeza, principio de anemia, constipación, cansancio físico».

«Al comenzar la dieta libre de gluten todos esos síntomas desaparecieron y ahora me siento activa y con ganas de ayudar a otras personas a comprender su cuerpo y encontrar la forma de sentirse sanas».

 

 

luppifavia@yahoo.com.ar

 

 

 

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